La inteligencia artificial (IA) está transformando algunos procesos de la actividad de investigación y publicación, y su uso continúa extendiéndose. Sin embargo, está ampliamente aceptado que puede derivar, consciente o inconscientemente, en malas prácticas en la tríada autor(a)-revisor(a)-editor(a). Asimismo, la IA puede potencialmente modificar o sustituir la capacidad de reflexión crítica de las personas autoras y el criterio experto de las personas revisoras, comprometiendo la calidad de las publicaciones.
En Sociedad y Ambiente reconocemos la importancia de que en el envío y en las publicaciones se reporte el uso de IA, ya sea que este haya sido de forma accesoria o intensiva. Esta es una estrategia de prevención que es responsabilidad del equipo editorial y que permite minimizar la propagación de riesgos y reducir los sesgos, según las consideraciones de la Declaración de Heredia.
Por las razones anteriores, hemos preparado una serie de políticas para las personas autoras y revisoras, a la vez que declaramos el procesamiento de los manuscritos en programas asistidos por IA, con el afán de transparentar su uso en la actividad de investigación, en la elaboración de los manuscritos, en la revisión por especialistas y en el trabajo editorial. Nuestra finalidad es brindar una mayor confiabilidad en la cadena de producción del conocimiento y en nuestras publicaciones, de tal manera que se garantice la integridad académica. A continuación, se describen dichas políticas:
Las personas autoras que utilicen IA tienen la responsabilidad de validar la veracidad de la información y garantizar que no se vulnere la propiedad intelectual de las fuentes consultadas. Por lo tanto, deben asegurarse que el modelo utilizado brinda fuentes existentes, contrastar con su fuente original y consultar los derechos de autoría y licencia de la obra.
La IA no debe ser utilizada para la generación de texto, en la reflexión teórica, en la discusión o en las conclusiones de los manuscritos, lo cual es estrictamente un ejercicio académico personal o colectivo. Su uso deberá limitarse a consultas para la mejora del enfoque metodológico o el análisis de datos.
Los manuscritos que excedan en más de una tercera parte de su contenido el uso de IA podrán ser retirados en la etapa de revisión técnica a discreción del equipo editorial. Por lo tanto, la IA no debe ser utilizada para la corrección extensiva del texto.
Todo uso de IA debe ser reportado en los comentarios al editor, como se indica en la lista de comprobación, y en la metodología de los manuscritos, según las instrucciones para su elaboración. Se deben reportar con detalle los prompts primarios y secundarios, así como el modelo utilizado.
Las personas revisoras no deben utilizar IA en el proceso de revisión de los manuscritos dado que la invitación tiene como finalidad contar con una opinión especializada sobre el contenido de la propuesta, basada en sus conocimientos y experiencia.
El equipo editorial puede apoyarse de programas asistidos por IA para detectar el porcentaje de similitud con otras fuentes bibliográficas y la cantidad de texto posiblemente generado con este tipo de modelos, lo cual asegura la originalidad de las propuestas y la veracidad de la declaración del uso de IA, solicitada en la lista de comprobación.
En el caso de que la IA se implemente de otras formas en el proceso editorial, se informará en estas políticas y se comunicará a las personas autoras en la etapa de envío para obtener su consentimiento a través de la lista de comprobación.
