Cavilaciones en torno al día de la felicidad

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Laura López Argoytia

Resumen

Tal vez la felicidad sea una quimera, pero en la década de 1970, un gobernante de Bután la consideró tan importante y posible como para que fuera el eje de la política estatal, siendo la Felicidad Nacional Bruta más importante que el Producto Interno Bruto. La Organización de las Naciones Unidas destaca que desde esa perspectiva, la felicidad “reconoce las necesidades espirituales, materiales, físicas o sociales; insiste en un progreso equilibrado y es un fenómeno colectivo; es sostenible desde el punto de vista ecológico, ya que trata de conseguir el bienestar para las generaciones presentes y futuras, y es equitativa, pues logra una distribución justa y razonable de bienestar entre las personas”. Con esta premisa decretó el 20 de marzo como el día internacional de la felicidad, para reconocerla como aspiración universal a incluirse en las políticas públicas.

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