Verde que te quiero verdeÉ en la alimentaci—n

Orquidia G. MŽndez Flores y Flor Azucena GutiŽrrez-Garc’a

 

Es dif’cil imaginar que unos tamales, huevos revueltos o un guiso cotidiano, preparados con ciertas hojas verdes, podr’an contribuir a mejorar la salud, pero as’ es. La chaya, el chipil’n y la hierba santa son algunos de los quelites de mayor consumo en los estados de la frontera sur de MŽxico, y la gente ha aprendido a aprovechar sus beneficios; ahora compete a la academia impulsar investigaciones que los potencien.

 

La riqueza de los quelites

 

Los quelites son vegetales de hojas verdes, tallos tiernos, reto–os, brotes o flores que se consumen crudos, cocidos o fritos; en muchas ocasiones son silvestres. El tŽrmino quelite proviene del vocablo n‡huatl quilitl; su origen es antiguo y fueron un recurso valioso para los pueblos prehisp‡nicos. Estos vegetales proporcionan aroma, color y sabor a los platillos, adem‡s de sus aportes nutricionales al ser fuente importante de prote’nas, fibra, ‡cidos grasos esenciales omega 3 y omega 6, vitaminas y minerales. Por si fuera poco, algunos tienen atribuciones medicinales.

 

La diversidad de dicho recurso alimentario es amplia y variada segœn las regiones geogr‡ficas, la urbanizaci—n y los estratos sociales. Sin embargo, es evidente que su producci—n y uso tienden a disminuir, ya que las aproximadamente 15 especies que hoy en d’a se aprovechan, representan solo un 3% de las 500 especies del MŽxico antiguo.

 

Los quelites de mayor consumo contempor‡neo son la acelga (Beta vulgaris) y Brassica oleracea (en esta especie, la diferencia en el cultivo ha generado las variedades de repollo, br—coli y coliflor). Otras plantas comunes identificadas por la Comisi—n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad son: p‡palo, verdolaga, quintonil, romerito, quelite cenizo, huauzontle, alaches, epazote, chaya, hoja santa y chipilines. Las tres œltimas chaya, hoja santa y chipil’n son nativas de MŽxico y AmŽrica Central; se preparan como platillo principal o como uno de los ingredientes de la comida, o bien, como medicina tradicional. De acuerdo con los antrop—logos Ram—n Mariaca y Ricardo Efra’n G—ngora-Chin, se les encuentra comœnmente en huertos familiares y cultivos de traspatio en el sureste de MŽxico.

 

Chaya

 

La chaya se conoce como Ò‡rbol de espinacaÓ (Cnidoscolus chayamansa o Cnidoscolus aconitifolius). Sus hojas se comen cocidas, ya que contienen gluc—sidos cianogŽnicos que son t—xicos, pero se eliminan en el agua durante la cocci—n.

 

De acuerdo con el Atlas de las plantas de la medicina tradicional mexicana, coordinado por Arturo Argueta, tiene usos medicinales encaminados al alivio del dolor de ri–ones, regulaci—n de los niveles de glucosa en la sangre, aumento de la producci—n de leche de las gl‡ndulas mamarias y para el tratamiento local de infecciones puntuales de la piel, fol’culos pilosos (parte de la piel donde crece el cabello) o en las gl‡ndulas seb‡ceas.

 

Debido a su elevado contenido de flavonoides, es una fuente de antioxidantes, los cuales son compuestos que protegen contra los efectos da–inos de los radicales libres formados por la oxidaci—n en el organismo. Adicionalmente, puede ayudar en el tratamiento de pacientes diabŽticos, ya que se ha comprobado que los extractos acuosos de la chaya pueden disminuir hasta un 40% los niveles de glucosa en sangre de animales de experimentaci—n, adem‡s de que favorece un estado saludable del p‡ncreas y el h’gado. Se le atribuyen efectos analgŽsicos, antiinflamatorios y de protecci—n contra el da–o renal inducido por el consumo de alcohol.

 

Chipil’n

 

El chipil’n o chepil es el nombre comœn de una gran diversidad de especies pertenecientes al mismo gŽnero taxon—mico y a la misma familia bot‡nica de las Fab‡ceas, grupo en el que se incluyen cacahuate, frijoles y ch’charos. La planta de consumo tradicional en Chiapas es el chipil’n blanco (Crotalaria longirostrata), y solo se ingieren sus flores, hojas y tallos, todos cocidos; las semillas y las ra’ces son t—xicas, lo que justifica su uso como plaguicida natural.

 

Se usa para tratamientos de gonorrea, insomnio, reumatismo, como purgante y emŽtico (que produce v—mito). Los extractos acuosos aumentan el tiempo invertido en las fases de sue–o profundo (ondas lentas) y de sue–os (movimientos oculares r‡pidos), durante una sesi—n de descanso promedio en modelos animales. El hallazgo podr’a confirmar las observaciones de la gente respecto a que causa somnolencia. Por su parte, la monocrotalina, un alcaloide t—xico para los mam’feros y que es abundante en semillas y ra’ces, ha mostrado ser activo contra neoplasias, disminuyendo el tama–o de los tumores (los alcaloides son sustancias nitrogenadas que constituyen un estimulante natural). Esto explica, en parte, el uso riesgoso de preparaciones crudas de las hojas y otras partes del chipil’n para tratar infecciones como la gonorrea.

 

Hierba santa

 

La hierba santa (Piper sanctum), tambiŽn conocida momo, acuyo, cojolite y cordoncillo, es apreciada en la cocina por la intensidad de su aroma y sabor, que se suma a sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud. Contiene ‡cido asc—rbico y beta-caroteno, as’ como safrol (87% del aceite esencial) y miristicina, los cuales tienen una destacada actividad antioxidante. Las aplicaciones medicinales que se le atribuyen son muy diversas: emoliente, antirreum‡tico, diurŽtico, estimulante, abortivo, antiinflamatorio, espasmol’tico, estom‡tico, antibacterial y antifœngico.

 

Se ha verificado que un extracto no acuoso de las hojas disminuye los niveles glucŽmicos y la oxidaci—n de l’pidos, adem‡s de restaurar los valores de enzimas pancre‡ticas en modelos animales con diabetes, lo cual apoya su probable aplicaci—n en personas con esta enfermedad. Su potente poder antioxidante se ha encontrado en extracciones etan—licas acuosas (aplicable en la cocina como preparaciones con agua) y es comparable con el eugenol, un fuerte antioxidante presente en plantas como el clavo y el jengibre. De igual modo, se ha mostrado el uso potencial de los aceites esenciales de la hoja santa para combatir la leishmaniasis dŽrmica, un serio problema de salud en los estados de Tabasco, Yucat‡n, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Hay otro par‡sito susceptible a los extractos preparados de esta hierba, lo cual resulta prometedor; se trata de Fasciola hepatica, que afecta tanto al ser humano como al ganado vacuno, caprino, porcino, equino y ovino.

 

Alimentaci—n funcional

 

La nutrici—n gen—mica permite conocer los efectos biol—gicos de los alimentos, gracias al estudio de las fracciones y al aislamiento de molŽculas activas en ellos. Los beneficios a la salud se consiguen cuando se conocen las concentraciones de los elementos funcionales —que producen la actividad biol—gica— y las condiciones en que el alimento debe ser consumido para facilitar los efectos biol—gicos; de este modo puede hacerse referencia a la alimentaci—n funcional. Los estudios sobre los tres quelites referidos son un inicio para entender los mecanismos de acci—n de las molŽculas funcionales en estos alimentos.

 

Algunas opciones culinarias para aprovechar los potenciales beneficios a la salud de estos vegetales de hoja verde son: agua de chaya con naranja o pi–a (Yucat‡n y Campeche), chaya con huevos revueltos, chaya con pl‡tano verde y carne de puerco (Tabasco), tamales de chipil’n, tortillas de Chipil’n (Chiapas y Tabasco), mone con momo (Tabasco), tamales de hierba santa (Chiapas) y tamales de juacanŽ (frijol molido con hierba santa, Chiapas).

 

El basto acervo cultural de las poblaciones humanas dicta pautas de alimentaci—n y preparaci—n de platillos, en su mayor’a con elementos beneficiosos para la salud. Ahora es tarea del grupo de trabajo de nutrigen—mica de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), junto con muchos equipos de investigaci—n en todo el mundo, producir la evidencia cient’fica que respalde, gu’e y potencie el uso de recursos alimentarios promisorios para la salud humana.

 

Orquidia G. MŽndez Flores es investigadora C‡tedra CONACYT del Departamento de Salud, ECOSUR San Crist—bal (ogmendez@mail.ecosur.mx). Flor Azucena GutiŽrrez-Garc’a es egresada de Nutrici—n de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (flor.gutierrez@mail.ecosur.mx).

 

 

Ecofronteras, 2019, vol. 23, nœm. 65, pp. 18-20, ISSN 2007-4549 (revista impresa), E-ISSN 2448-8577 (revista digital). Licencia CC (no comercial, no obras derivadas); notificar reproducciones a llopez@ecosur.mx