Semillas comunitarias y redes agroecológicas en Veracruz

Juliana Merćon

 

La Red de Huertos Escolares en Xalapa, Veracuz no solo incide en las prácticas alimentarias; también busca sembrar comunidad. Reuniones, talleres, tequios y el concurrido Festival de la Cosecha son algunas de sus acciones clave, y destaca la cooperación estudiantil como uno de sus ejes más vitales. En este sentido, las prácticas agroecológicas en las que intervienen niĖas y niĖos, se multiplican mediante pequeĖas manos conscientes de lo que se debe proteger.

 

Los huertos escolares constituyen importantes estrategias educativas relacionadas con alimentación, educación ambiental, enlace de disciplinas y fortalecimiento comunitario, entre otras características. México ha sido testigo de múltiples iniciativas en el tema, varias de las cuales se organizan en redes locales o regionales para fortalecerse mediante intercambios de experiencias y recursos, capacitación, tequios y entusiasmo compartido. Las más antiguas, como la Red Chiapaneca de Huertos Escolares promovida por LabVida desde El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), inspiran a las de reciente creación a organizarse en torno al cultivo agroecológico y las comunidades de aprendizaje. (1)

 

En este contexto, la Red de Huertos Escolares de Xalapa surgió en 2015 a iniciativa de maestras y maestros que buscaban desarrollar procesos educativos ligados a su territorio, específicamente a la cuenca baja del río Pixquiac, Veracruz. Escuelas públicas y privadas reconocían la importancia de promover junto a sus estudiantes un sentido de lugar, y percibieron el huerto escolar como espacio propicio para impulsar actitudes de cuidado hacia el entorno.

 

Con los aĖos, estos huertos se han multiplicado y muestran que el territorio-cuenca representa solo una parte del trabajo. El sentido de lugar incluye también el territorio-cuerpo (alimentación y autocuidado), territorio-escuela (lazos político-pedagógicos) y territorio-comunidad (vínculos socio-culturales), con la articulación de aprendizajes en ecología y la agroecología, procesos colaborativos y saberes culturales, desde una visión de bienestar integral (individual, social y ambiental).

 

Sembrando comunidad

 

La donación y permuta de semillas y plántulas constituyen prácticas presentes en todos los encuentros de la Red de Huertos Escolares de Xalapa: reuniones mensuales, talleres, tequios (trabajo colectivo en las escuelas para realizar tareas mayores, como la preparación de camas de cultivo o composteros escolares) y el concurrido Festival de la Cosecha. La variedad de semillas producida en los huertos pedagógicos de la red contribuye a la creación de espacios biodiversos, los cuales se mantienen por medio de prácticas de autoprovisión y canje que resisten la mercantilización de los bienes comunes.

 

Estas semillas donadas e intercambiadas son comunitarias no solo porque provienen de las comunidades escolares sino también porque siembran comunidad. La dádiva y el trueque acercan a los miembros de la red, mientras que la participación de niĖas y niĖos en la selección, siembra y cultivo de las semillas refleja la alegría colectiva de acompaĖar los ciclos de vida. Situar a las semillas como tema y práctica ecopedagógica ayuda a gestar comunidades de aprendizaje orientadas a valorar la biodiversidad, los saberes culturales y las prácticas solidarias.

 

Lejos de haber alcanzado la autosuficiencia o un proceso totalmente funcional en torno a las semillas, la red encuentra, entre sus múltiples desafíos, fortalecer la formación de sus integrantes. Hemos realizado talleres, brindamos asesorías y mantenemos otras estrategias, pero aún no contamos con una producción capaz de satisfacer la demanda de las escuelas. Aquí entran en escena otros actores: los productores agroecológicos locales, quienes nos comparten de sus semillas y saberes.

 

Comunidades agroecológicas

 

Así como de las semillas germinan comunidades de aprendizaje y práctica, de los huertos escolares fructifican vínculos con comunidades locales, regionales, nacionales e internacionales. En Xalapa existe una considerable conexión de apoyo entre un conjunto de redes agroecológicas locales. La Red de Huertos Escolares se relaciona con la Red de Agricultura Urbana y Periurbana, la Red de Huertos Universitarios, la Red de Custodios de Bosques de Xalapa y los tianguis agroecológicos. Los nexos ocurren con tequios, talleres, consumo local, intercambios y puestos informativos en varios eventos.

 

El Festival de la Cosecha promovido anualmente por la Red de Huertos Escolares se ha convertido en un gran acontecimiento en el que convergen múltiples comunidades escolares, redes agroecológicas, familias, artistas y gente de todas las edades. Con la participación de más de 300 personas, el último festival tuvo una programación ambiciosa de 14 talleres, juegos pedagógicos, exposiciones, mercadito agroecológico y conciertos musicales. La celebración tuvo lugar en la Escuela Secundaria Técnica de Mahuixtlán, un pueblo a 20 kilómetros de Xalapa.

La red también ha fortalecido los lazos comunitarios mediante su participación en la Feria de la Milpa, realizada cada octubre en el pueblo de Rancho Viejo. Personas dedicadas al campo exhiben maíces criollos y otros productos de la milpa; además se organizan charlas, talleres y un concurso gastronómico. Es un evento que permite establecer nuevos vínculos y celebrar los frutos del trabajo colectivo.

 

Fragilidades y esperanzas

 

El funcionamiento autogestivo de la Red de Huertos Escolares de Xalapa brinda una valiosa libertad de acción. La ausencia de un plan de trabajo preestablecido, con productos y procesos comprometidos, posibilita que el colectivo reformule rumbos hacia los cuales caminar sin responder a marcos operativos o expectativas externas. La red simplemente es y no tiene que cumplir con un deber ser.

 

No obstante, tal fortaleza está permeada de debilidades importantes, como la participación intermitente de maestras y maestros, la escasez de recursos para compra de materiales y movilidad o la falta de personas capacitadas para apoyar procesos de manera continua en las escuelas. La voluntad que se expresa en la participación del profesorado es prueba de su entusiasmo y libre determinación, aunque también significa reforzar una postura que exige trabajo educativo de calidad a cambio de altruismo o baja remuneración.

 

Pese a sus múltiples fragilidades y tensiones, se trata de una iniciativa prometedora que ha mostrado cómo la solidaridad y el poder colectivo sobreviven en una sociedad predominantemente individualista, consumista y jerárquica. El aprendizaje mutuo se da entre actores muy diversos y con verdaderos efectos de transformación cultural y socioambiental, de modo que las instituciones escolares pueden impulsar espacios productivos y placenteros, así como procesos colaborativos en los que todos aprenden, incluyendo el personal docente.

 

La cooperación estudiantil es uno de los ejes de acción más vitales. “Del huerto me gusta que empiezas con algo pequeĖo y terminas con algo muy grande”, menciona Nabi, niĖa de 8 aĖos, alumna de un colegio en Coatepec, Veracruz. Su sencillo testimonio es prueba de que las prácticas agroecológicas se han multiplicado mediante manos pequeĖas y sensibles hacia lo que hay que proteger.

La experiencia nos enseĖa que niĖas y niĖos no son solamente el “futuro de México” o de cualquier otro lugar; son actores políticos del presente con quienes ya estamos construyendo mejores formas de convivencia interpersonal y con el entorno.

 

Juliana Merćon es investigadora en la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la Universidad Veracruzana (jmercon@uv.mx).

 

(1) Revisar Ecofronteras 61, http://revistas.ecosur.mx/ecofronteras/index.php/eco/issue/view/157

 

 

Ecofronteras, 2018, vol. 22, núm. 64, pp. 18-20, ISSN 2007-4549 (revista impresa), E-ISSN 2448-8577 (revista digital). Licencia CC (no comercial, no obras derivadas); notificar reproducciones a llopez@ecosur.mx